Nació en uno de los momentos en los que más necesitaba encontrar paz. Durante mucho tiempo viví con ansiedad. Sentía que mi mente nunca se detenía y que necesitaba encontrar un lugar donde pudiera respirar. Sin darme cuenta, ese lugar apareció entre telas, hilos y patrones.
Siempre he amado la ropa, pero muchas veces descubrí que lo que quería vestir simplemente no existía. Fue entonces cuando entendí que no se trata de comprar más, sino de crear aquello que realmente te representa.
Así comenzó mi camino en la confección.
Al principio solo quería aprender a hacer mi propia ropa, pero poco a poco descubrí que cada paso tenía algo que enseñarme. Trazar un patrón, cortar una tela, coser una costura o descoser para volver a empezar hicieron que mi mente dejara de correr por un momento. Cada prenda se convirtió en un ejercicio de paciencia, de concentración y, sobre todo, de calma.
La confección me enseñó que crear con las manos también puede sanar. Mientras una prenda tomaba forma, yo también iba reconstruyéndome por dentro.
Con el tiempo comprendí que quería compartir ese sentimiento con otras personas.
Así nació Como Antes Fue: un espacio donde aprender a confeccionar ropa no solo significa adquirir una habilidad, sino descubrir el placer de crear algo único, vestir exactamente lo que imaginas y regalarte un momento para ti.
Porque creo que las prendas más especiales no son las que encuentras en un aparador, sino las que nacen de una idea, de un sueño y de tus propias manos.
Nació en uno de los momentos en los que más necesitaba encontrar paz. Durante mucho tiempo viví con ansiedad. Sentía que mi mente nunca se detenía y que necesitaba encontrar un lugar donde pudiera respirar. Sin darme cuenta, ese lugar apareció entre telas, hilos y patrones.
Siempre he amado la ropa, pero muchas veces descubrí que lo que quería vestir simplemente no existía. Fue entonces cuando entendí que no se trata de comprar más, sino de crear aquello que realmente te representa.
Así comenzó mi camino en la confección.
Al principio solo quería aprender a hacer mi propia ropa, pero poco a poco descubrí que cada paso tenía algo que enseñarme. Trazar un patrón, cortar una tela, coser una costura o descoser para volver a empezar hicieron que mi mente dejara de correr por un momento. Cada prenda se convirtió en un ejercicio de paciencia, de concentración y, sobre todo, de calma.
La confección me enseñó que crear con las manos también puede sanar. Mientras una prenda tomaba forma, yo también iba reconstruyéndome por dentro.
Con el tiempo comprendí que quería compartir ese sentimiento con otras personas.
Así nació Como Antes Fue: un espacio donde aprender a confeccionar ropa no solo significa adquirir una habilidad, sino descubrir el placer de crear algo único, vestir exactamente lo que imaginas y regalarte un momento para ti.
Porque creo que las prendas más especiales no son las que encuentras en un aparador, sino las que nacen de una idea, de un sueño y de tus propias manos.